domingo, 25 de julio de 2010

Cota 950 Viña Laujar 2009

La Importancia del Equilibrio
                Estamos en la época estival, y es por ello que nuestros gustos y sabores cambian en condición al tiempo o temperatura del ambiente. Nuestros deseos se inclinan hacia un segmento de vinos más frescos, jóvenes, ácidos, y con un cierto toque amargoso. No cabe ninguna duda de que es el momento del vino blanco. Ni que decir tiene que no ha sido un abanderado en nuestra sociedad española. Los vinos blancos parecen tener siempre la asignatura pendiente ante el mayor consumo de los tintos, protagonizando el reclamo de la inmensa mayoría. Fuera de España se comentaba que no sabíamos hacer vinos blancos, Italia, Francia, Alemania… son países en un estatus difícil de equiparar, nuestro clima, más bien cálido en la inmensa mayoría, parece ser el causante para no llegar a los parámetros necesarios, aunque pienso que no es una cuestión de calidad de viñedo, sino de conocimiento o actitud. Creo que Galicia, Rueda, Cataluña, Navarra e incluso Mallorca están en el gran camino hacia lo que se considera un gran vino y no un vino interesante. Independientemente de las variedades propias de la zona; albariño, verdejo, godello…, existen otras foráneas en las cuales puntualmente se trabaja, como la vionger, chardonnay, sauvignon blanc… que al ser tratadas bajo el aporte de la barrica nueva, nos está acercando a un segmento distinto, aportando vinos con una complejidad especial o distinta a lo conocido. Pero no es tan fácil, pues el trabajar el viñedo durante todo el año, para luego elaborarlo y más tarde “envejecerlo o fermentarlo” en la barrica, no nos garantiza un producto con la calidad suficiente dentro de lo acontecido, ya que existe una particularidad más que importante y es  “el equilibrio”.
El Equilibrio
Bodegas importantes como el grupo Torres, Jean León, Chivite, Belondrade…. elaboran vinos con barrica, siendo los más reconocidos y galardonados, pero no todo ha sido entre un camino de rosas. Compruebo que cada año la aportación de la barrica es más sutil pero no menos importante, antiguamente la evolución en el tiempo nos dejaba vinos envueltos en una madera casi insoportable, perdiendo esa frescura de fruta ácida (normal en la mayoría de los casos) pero aburriéndonos en un zumo de frutas de hueso (albaricoque, melocotón) y poco más. El tiempo y la experiencia nos requieren rectificación y cambiar para adoptar formas y actitudes que no nos despiertan el sentimiento hacia las cosas que nos aburren, aunque anteriormente fuesen para nosotros el disfrute masivo de un producto. Afortunadamente podemos cambiar los vinos, algo más complicado a las personas.
Cota 950 Viña Laujar 2009
Bodegas Valle de Laujar s.c.a. es como su nombre indica una cooperativa fundada en 1991 aunque su inauguración fuese un año después 1992. Si mal no recuerdo es en la actualidad la bodega con mayor trayectoria de antigüedad en la capital. La dirección la lleva a cabo Bernardo Bique, que ha permanecido en la sociedad desde su fundación. Todo un camino recorrido ante las correspondientes experiencias y aportaciones para la mejora de sus productos. En la actualidad se ha creado una nueva línea de vinos que sorprenden por su adaptación al reclamo del consumidor. Un ejemplo de ello es el Cota 950 Viña Laujar 2009. Un vino blanco que da nombre a la altitud de la bodega. Con 70% de sauvignon blanc y 30% de chardonnay. Está elaborado tras una fermentación en barrica de roble americano y seis meses de crianza en la propia barrica. Todo ello bajo el trabajo sobre lías, mediante el método battonage (remontado o bazuqueo) que le aportará sabor y aromas. De color claro acompañado de reflejos de dorado/medio. Aromas de frutas en escarcha junto al trabajo de las lías en forma de levaduras y aromas lácteos (nata, yogurt), en boca muy equilibrado volviendo la fruta, apareciendo las notas florales y cremosas de la madera. Tierno y redondo, gracias al buen trabajo de la barrica (sin predominar). La gran aceptación a lo largo de este verano desde nuestro restaurante así lo ratifica. Un trabajo de equilibrio perfecto. 

miércoles, 21 de julio de 2010

Amura Taller de Baco 2006

La Búsqueda del Carácter Local
En una ocasión le comentaba a un gran amigo, cuales eran las 4 fases de la cata de un vino, lo cierto es que la gran mayoría de la gente se centra tan solo en las tres últimas; vista, olor y sabor.  Pero casi nadie se para a escuchar la primera: “oír el vino”. Lo gracioso es que mi amigo dijo que si al vino se le ocurriese hablar no pensaba volver nunca a mi casa… es un tío muy cachondo la verdad. Pero ¿qué sería si alguna vez nos interesáramos en ver como habla un vino?. Pienso que los vinos deben de reflejar en sus cualidades de donde son y cómo han llegado a ser con el tiempo. Técnicamente para apreciar el sonido de un vino (tinto) tenemos que observar atentamente como sale el corcho, qué tipo de ruido hace o si no hace ninguno, caso este de mal presagio, luego fijarnos en cómo decantamos las copas (servir el vino) qué tipo de velocidad de movimiento o viveza del producto en si. Si la caída es muy grasa (lo mas parecido al aceite – sin sonido) de lo que podríamos estar ante un problema de defecto, o de lo contrario la caída es ágil y jovial (sonido chispeante) lo que seria de buen preludio en términos generales.
Cuando bebo vino de Chablís (blanco de chardonnay francés) parece como si estuviese allí una vez más, recuerdo aquellos viñedos tan bien cuidados como si fueses el mini jardín de una casa muy coqueta, los aromas de mineralidad, los quesos con los que los tomaba… Me lleno de nostalgia y recreo en mi memoria la posibilidad de poder viajar en el tiempo. Esta es una circunstancia que no me pasa con todos los vinos. Están muy de moda los vinos “maderizados” (protagonismo de barricas nuevas en la gran mayoría), pero muchos consumidores tan solo hablan de lo frutales que son (la uva). No diré las marcas, pues piensen en cuatro vinos muy comerciales en los últimos 8 años y sabrán cuales son. Muy parecidos entre sí e incluso a veces no sabría ni diferenciarlos a ciegas, les hablo de la importancia de la personalidad, muy por encima de lo que pueda llegar ha ser la comercialización fructífera de algunas bodegas, las cuales “afortunadamente para ellas” le faltan siempre vinos ante la gran demanda. Yo les llamo de concepto “monocromo”, que desde la primera copa saben igual a la última (sin evolución), sinceramente creo que muy aburridos para personas que quieran entrar en el sentimiento del placer ante la complejidad, o quién sabe si no en la búsqueda del carácter de una comarca.
Taller de Baco Bodegas y Viñedos es una bodega almeriense que probablemente esté en el camino para transmitir el carácter de su tierra. Su implicación en el estudio y trabajo es  desde el año 2002, para ello utiliza viñedos de la comarca de Laujar con una media de 1100 metros de altitud. Amura 2006 es el singular nombre de su actual vino en comercialización. Su gran secreto es “Ganimede” método patentado por el italiano Francesco Marín que creó una formula innovadora de fermentar y extraer lo esencial de cada uva. Cuatro variedades en porcentajes del 25%;  sirah , merlot, tempranillo y cabernet sauvignon. Muestra el vino bien trabajado durante dieciocho meses en barricas no elegidas al azar si no meticulosamente estudiadas. Para ello, utiliza 3 tonelerías distintas para darles complejidades de nuez moscada, canela, pimienta… De color rojo granate, dando diversidad de aromas de terruño, de tierra  en forma de minerales como la turba y el grafito. Embalsamados en una conjunción de frutas en su justa maduración como el fresón, la grosella, sin faltarle sus toques florales como las violetas y rosales. Bebible e incombustible al paladar, dejando un paso de pieles de uva en la lengua que te parecen llegar a recordar todo el año de trabajo en el viñedo. Maceración en depósito para pasar a su crianza durante todo el 2007 hasta el 2008 en sus barricas de roble francés nuevo. Tras un año en el botellero llega al mercado con una limitada producción. Si las encuentra, no lo dude en ningún momento. José Ramón Martínez es su propietario y  responsable en mostrarnos cómo hablan los vinos de nuestra tierra. 

Iniza Maceración Carbónica 2009

Garnacha en Tiempos Modernos  


Reconozco que en lo últimos años, los vinos que más y mejor me han hecho disfrutar con el permiso de los borgoñas son los elaborados en Chateauneuf Du Pape. Comarca ubicada al sur del Ródano francés. Es esta una zona de tradición vinícola muy antigua de reconocido prestigio internacional. Su principal variedad es la garnacha. Se dice que una cosa es propia y difunde mejor su sabiduría y potencial, cuando es sacada de una misma zona originaria. La garnacha tinta, garnacho, grenache… o como se conoce en  multitud de zonas, es una variedad tardía, muy vigorosa y productiva. Que se adapta bien a suelos arenosos o con piedras y a los ligeramente ácidos. Suele ser de un nivel alcohólico alto y su color algo claro, lo más parecido a una cereza. En España se reconocen como los mejores elaboradores a los aragoneses, seguidos de algunas comarcas como Tarragona (Álvaro Palacios con L´Ermita), Campo de Borja… Aun tengo marcado aquel comentario de Lucien Le Moine, famoso viticultor libanés de la borgoña francesa, ante su crítica de forma muy simpática hacia la dinámica consumista y poco creativa que desarrollan la gran mayoría de bodegueros, que trabajan variedades comerciales olvidando que seguramente tengan su mejor futuro en las variedades de antaño. Comentaba; “si hago un vino en España, será de garnacha en Campo de Borja, es la mejor zona para elaborar vinos autóctonos de calidad y de precios económicos”. España es un país rico en vinos y de constante reconocimiento internacional, no en vano no es la garnacha la variedad más “trabajada” siendo la más plantada en nuestro país sino la tempranillo. Hace años leía unos comentarios del propietario del mítico Chateau Petrús (desde 1000 a 16000 € aprox. por botella según la añada), “No entiendo a los españoles, en mi familia llevamos centenas de años trabajando la variedad merlot y aún seguimos sin llegar a controlarla del todo, siempre intentamos hacerla mejor, pero sin embargo los españoles la plantan y la venden a precios astronómicos a los 5 años, es imposible el poder adaptarla para que de sus mejores frutos en tan poco tiempo, así mismo digo que tendrían que ser mas incisivos en sus variedades…” Si hablásemos de Utriel Requena seria la Bobal, Bierzo la Mencia, Jumilla Monastrell… etc. Pero y Almería…?,
¿Cual es la variedad de Almería?. Actualmente existen multitud de variedades foráneas, como la merlot, sirah, cabernet… algunas nacionales como la tempranillo, macabeo… pero que pasa con  las de nuestros antepasados alpujarreños?; bobal, jaen, garnacha… Me consta que en Almería existen viñedos de garnacha sanos y de baja producción con suelos pedregosos y pizarrosos, muy minerales, bien orientados y de una calidad indiscutible. Les estoy hablando de Iniza La Bodega del Cortijo de La Vieja (Alcolea). 30 años de tradición familiar no son nada ante el futuro de Isabel López y Agustín Peinado en la gestión de una finca ecológica que pretende rescatar, resaltar, respetar y honrar la historia de sus antecesores. Siempre recuerdo a los más expertos (gente de 50 años en adelante) recordar aquellos vinos elaborados de forma tradicional, eran los vinos de maceración carbónica. El proceso se produce con la uva entera. Un porcentaje de las uvas (alrededor del 20%) se rompe por el propio peso de la vendimia y sufre un proceso de fermentación alcohólica. Da vinos de tonos violáceos intensos, amoratados, notas de regaliz negro, muy frutales e intensos ya que no pasan por madera (aunque en los últimos años se estén realizando algunas pruebas con algún éxito), tienen un cierto carbónico que lo hace muy refrescante y que al mismo tiempo tomado a temperaturas entre los 8 a los 10 grados, lo hacen más que interesante para la época del verano. Sus costes son de bajo precio y su ciclo no más de dos años para el mejor consumo de sus propiedades. Iniza Maceración Carbónica 2009 es un vino que te hará recordar los vinos ancestrales enlazándose con la dinámica vanguardista ante la búsqueda de lo primario y puro. Un vino hecho tan solo con un objetivo DISFRUTAR, sin excesivas aristas ni complejidades ocultas, sino mostrando lo franco y lo goloso.

martes, 20 de julio de 2010

Xolair Vega Enix 2003

Hedonismo Sol y Vino
En numerosas ocasiones tengo la oportunidad de atender a ciertos comentarios que no pueden pasar desapercibidas por un servidor, es ante el típico comentario respecto al vino; “ayer probé un vino de Almería (hecho en Almería) y oye, estaba bueno aunque no me acuerdo del nombre ni de la bodega”. Si de algo puede presumir el mundo del vino es de la diversidad, personalidad, seriedad y honestidad que podemos encontrar en la inmensa mayoría de referencias de las cuales están a nuestro alcance. La película de el mundo del vino está de moda, suena bien, pero hasta que punto somos tan venerables como para poder ceder ante un vino desconocido y al mismo tiempo tener los conocimientos idóneos para enjuiciarlo y encasillarlo con criterio y el respeto que merecen?. Almería produce vinos de calidad, eso es ya un hecho irreprochable, que al mismo tiempo tienen que ser reconocidos por sus paisanos.
El Sol: Lo más relevante para mí a diferencia de otras comarca las cuales he visitado durante los camino de 25 años que llevo interesándome en el mundo del vino, es el Sol, el Sol de Almería. Una peculiaridad  nada comparable a la inmensidad del mediterráneo. Siempre he encontrado el afán de querer hacer vinos con una madurez marcada, con el objetivo de resaltar las notas frutales, esas de las que tanto se habla como si fuera la cúspide de un gran vino. Los vinos mediterráneos si de algo pueden presumir es de ser muy frutales, pero eso es propio del clima y por su puesto lo que conlleva en su ciclo vegetativo, supuestamente esto debería de ser lo más fácil, pero alguien se ha parado a pensar “seriamente” si quieren hacer vinos que gustan a la inmensa maría de los consumidores de vino?, o por lo contrario buscamos en el corazón de tu tierra lo mejor de cada sitio? Es decir, 1º; queremos hacer los típicos vinos mediterráneos, vinos potentes, cálidos, frutales y aromáticos… o 2º;  indagar en otras cuestiones como son los vinos complejos, elegantes, serios, finos, longevos…
El Vino: Quizá sea Finca Ánfora de Vega Enix un ejemplo en ese proceso de creación y evolución. Una de las bodegas menos conocidas de la capital que se aferra al sentido común o distinto en el concepto de la calidad. Ubicada en el Barranco del Obispo, término municipal de Enix, a 750 metros de altura, se encuentra una finca de 13 hectáreas de viñedo plantado entre 1995 y 1996. Verica Wissel es la actual responsable desde su fundación. Cultivo es de bajo rendimiento, para la máxima calidad en cada añada, no superando los 2000 kilos por hectárea. Siguiendo el tradicional concepto de cultivo ecológico. El proceso de envejecimiento en barricas va enlazado con un espacio inferior en las más nuevas para pasar a otras ya envinadas, consiguiendo así el equilibrio perfecto entre la fruta y la madera, sin el protagonismo de la barrica. Uno de sus vinos es; Xolair Vega Enix 2003 “El Burdeos Almeriense “. El 2003 fue una añada cálida, frutal, salvaje, poco fina en muchas bodegas, pero muy dulce y cálida en la gran mayoría. Xolair que en su definición se denomina sol y aire, es un vino elaborado con 100% uva merlot, plantada tras ser traída desde Francia hace más de 15 años. Es una uva tradicional de Burdeos especialmente en St Emilión, Médoc y en coupage para el Pomerol francés. Lo resaltaría por ser de corazón mediterráneo y de espíritu Bórdales, fiel a su origen y generoso con su entorno, mostrándonos la caricia del mar junto con el clima de la montaña. Su color actual es un rojo cereza lleno y limpio, mostrando su cálido extracto (14 grados) en un glicérico que le aportará ese dulzor que mejorará su trago. Muy varietal en nariz, dando frutos salvajes, como las frambuesas y los arándanos, un fondo de chocolate mezclado con el balsámico de mentolados y fondos de especias en clavo y pimienta.  Fino y elegante en boca, lleno y equilibrado, acidez justa (fresco), volviendo las frutas silvestres sin exceso de protagonismo, enlazándose con las notas de la barrica de forma muy sutil, dejando un paso noble de gran clase, largo, amplio, sabroso y personal.