Cultura y Filosofía de Vida y Vino
Existen numerosas denominaciones de origen o comarcas vinícolas en nuestra vecina Francia. Pero indudablemente ninguna tiene tanta relevancia e importancia en todo el panorama internacional como La Borgoña. Saber de vinos ya es tarea bastante más que difícil, pero conocer y entender todo lo que en sus grandes virtudes encierran estas bodegas, vinos, zonas, catalogaciones por antigüedad… es tarea más que compleja. Hace pocos años hice un viaje a la comarca, con un grupo de enófilos y algo más que locos por este “elixir” que con tanta grandeza elaboran desde antaño. Indudablemente el conocimiento del idioma es “casi” obligatorio, también el haber catado en numerosas ocasiones distintos vinos de sus más que variadas plantaciones encasilladas en sus distintas categorías. Básicamente la comercialización de uvas blancas están monopolizadas por la chardonnay, al igual que en las tintas su Pinot Noir. Normalmente cuando nos predisponemos a catar alguna de ellas, uno puede pensar que cada variedad puede estar relacionada a unos “parámetros” que te recuerden con algún parentesco ya encasillado según la cepa. Es un pensamiento equivocado para alguien que no haya estado allí. Recuerdo con gran interés el comportamiento de cada uno de los elaboradores a la hora de ofrecer sus vinos, son personas que no “titubean”, es decir tienen bastante claro cual es su trabajo, pero no es una cuestión ante un pensamiento digamos en pocos años, sino que ya es de una trayectoria familiar, su filosofía es para ellos parte de su estilo de vida. Tengo ciertas frases en mi memoria como “nosotros hacemos...”, cuando he visitado muchas bodegas fuera de esta zona oigo al contrario “nosotros intentamos hacer…”, esa es una de las mayores diferencias que podremos encontrar. Era una mañana bastante fría y nos disponíamos a visitar Leroy, bodega de las más prestigiosas de la zona. El importador de España (Joan Valéncia) entró pidiendo conformidad para que pudiésemos catar los vinos que se comercializarían ese año, que en esta ocasión serian los de añadas más antiguas. Seguidamente Joan salió y asintió ante la entrada al recinto, pero antes nos dijo una frase que les habían encomendado decirnos desde dentro “dígale a sus amigos que no se comporten como españoles”. Igualmente que a cualquier persona que no conozca a la gente de la Borgoña, pensará que nos tienen cierto recelo o incluso falta de respeto a los españoles, pero no es ese el caso, puedo decir que el trato fue de notable alto. En España se suele relacionar “aunque se que no siempre” el acto de beber como una cosa de jovialidad y felicidad acompañada de un ligero sentido de humor y subida de tono vocal, para estos franceses tiene que ver con el respeto a un producto ancestral, es para ellos una cultura en mayúsculas. Este respeto es tan grande que nunca escuché a ninguno de ellos criticar la forma de trabajar de sus bodegas vecinas, algo que desgraciadamente veo muy a menudo en muchas denominaciones nacionales. Creo sinceramente que ellos saben muy bien que La Borgoña es “todo” y criticar a otro tan solo perjudica a la denominación de origen en si. En la parte técnica realzaría la limpieza y pureza de sus vinos, el poder de la mineralidad, y la diversidad de estilos sacados todos de una sola variedad. Uno siente algo especial cuando visita el mítico viñedo de Montrachet, es una sensación que aún no se como descifrarla pero pienso que ese puede ser el secreto de este sitio con tanta historia.
Francisco Manuel Freniche Gonzalez - SUMILLER

