Viñas Viejas entre Pizarras de Montenegro
Es muy usual el comparar siempre un vino según su variedad de uva intentando asemejarlo con otra de diferentes zonas, igualmente ocurre cuando es una total desconocida para el catador, creo que la inexperiencia no debe de darnos el poder de encasillar o hacer un juicio de valor si anteriormente no tenemos la más mínima información de sus orígenes. En otra cuestión muy parecida, es la de asociar una comarca con otra, preferiblemente anteponiendo indirectamente el producto ante una de mayor prestigio o reconocimiento. Es de entender que se debe de respetar todo sin anteponerlo como una cuestión de preferencias o gustos, ejerciendo bajo la formación, respeto y educación ante un trabajo de más de un año (en este caso) de paciencia, estudio y de una serie de factores siempre imprevisibles como son un ciclo vegetativo. Igualmente el de la elaboración, como factor también primordial tanto en los instrumentos como en el director de orquesta, como si de una nota musical en la cual deberán de armonizarse todos sus elementos.
Alboloduy es un pueblo almeriense con una historia ligada al mundo del vino que contrasta sus raíces con viñedos que sobrepasas los 80 años de antigüedad. Cuentan que fueron sus antepasados los que disfrutaban de los tradicionales claretes, vino de mezclas de garnacha tintorera, uvas blancas de jaen conocidas también con el sobrenombre de (amor blanco, aujubí, baboso blanco, baladí, bastardo blanco, calagraño y valadí) y quizá alguna más. En la actualidad todo es muy distinto, aunque se sigue la noble tradición de consumir vinos de clarete, hecho muy usual en los pueblos de la alpujarra. Los nuevos tiempos otorgan la oportunidad de elaborar vinos de calidad, también el poder formarse para estar preparado ante el desarrollo agrario en la viña. Un ejemplo de ello es Cristina Calvache, enóloga de La Bodega de Alboloduy. No me gusta hablar mucho de los halagos académicos, igual que de los reconocimientos como galardones y premios ya sean de otra persona como de mi personalmente. Pero lo cierto es que estamos ante un ejemplo de infinidad de ellos, que indudablemente siempre son gratificantes al mismo tiempo que relevantes personalmente, ya que el que un trabajo sea agraciado es una adrenalina que te impulsa a seguir confiando en tu filosofía o inquietud por mejorar.
Montenegro y sus Pizarras
A unos 1000 metros aproximadamente se encuentran los viñedos de Montenegro en la comarca de Alboloduy, siguiendo un camino enrevesado por cortes y baches casi intransitables, de los cuales se puede acceder en un vehículo apropiado gracias a los años 90, en los que se “arreglaron” los accesos desde los cuales se subía con burros en tiempos ya lejanos. Con orientación Sur-Oeste, se encuentran los viñedos de la Jaen Blanca, planta vigorosa, que necesita mucho sol, el cual no le va a faltar, ya se lo aseguro yo. Los racimos son de tamaño grande y compactos. Las bayas son de tamaño grande y color amarillo. Sus vistas ofrecen la bahía del Cabo de Gata junto con una inmensa cordillera montañosa al fondo del valle. Aunque técnicamente lo que más me sobrepone es su suelo pizarroso en un viñedo de secano, sano y con historia que, parecía como si quisiera hablarme y contarme todo lo que allí sucedió en los últimos 100 años. Afortunadamente están siendo recuperados gracias al trabajo de Cristina Calvache y de su gran escudero pero no sin el menor reconocimiento Francisco Calvache (Padre de Cristina). La apuesta es más que importante, estamos ante una variedad autóctona y con un potencial que se muestra añada tras añada.
Colección Cristina Calvache Blanco 2009
Monovarietal de Jaen Blanca de Montenegro de Viñas Viejas, tratado con las mejores técnicas de elaboración para vinos blancos, como la utilización de nieve carbónica para evitar oxidaciones y otros factores externos. Hace poco tiempo lo caté encontrándolo de color amarillo dorado muy fino y brillante, fondos minerales en tonalidades salinas (salazones), frutas verdes blancas (peras), aromas florales muy caracterizados por las rosas. Buen volumen en boca, tortas de matalauva volviendo a las frutas (pera). Vino con muy buena maduración que deja un final largo y amplio. Una oportunidad única de beber historia de Almería y un gran futuro.

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